Conclusiones de un trabajo

¿Cómo escribir las conclusiones de un trabajo académico?

Nada dura para siempre. Todo concluye, incluso ese texto cuya escritura te parece interminable. Descubre aquí cómo realizar las conclusiones de un trabajo académico. Así, a la hora de escribir una conclusión, tendrás la preparación necesaria para dejarlas, rápidamente, atrás.

Conclusiones de un trabajo

La conclusión de un escrito académico es el segmento que se ocupa de darle un cierre.

¿A qué nos referimos con esto? A que las conclusiones permiten que el texto en general quede armado como un “todo” en la mente del lector. 

En ellas se presentan los distintos fragmentos del documento, explicitando la lógica que atraviesa su organización. Deben mostrar cómo la totalidad del texto se orientó a responder una pregunta, problema o hipótesis de investigación. Asimismo, se supone que la respuesta en cuestión queda estipulada.

Por otra parte, en una investigación, las conclusiones refieren a las premisas que se alcanzan tras el análisis de sus resultados. Es decir, en textos que exponen investigaciones, una conclusión genera que se comprenda mejor la interpretación que el autor da a los datos obtenidos. 

Conclusiones de un trabajo

En ambos casos, el objetivo es no repetir exactamente lo mismo que se puede leer en el resto del documento. Las conclusiones de un trabajo académico deben, en cierta forma, reformular reflexiva, relacional y sintéticamente lo escrito.

¿Qué deben tener las conclusiones de un trabajo?

Una conclusión debe respetar ciertos requisitos. Primeramente, en tanto es parte del total del documento, el estilo de redacción debe conservar la objetividad.

La conclusión debe recuperar de manera sintética y coherente las ideas y conceptos principales que se han desarrollado. Es fundamental no incluir en las conclusiones elementos ausentes del resto del trabajo, ya se trate de conceptos, de resultados o de bibliografía.

Se debe retomar la hipótesis inicial, o el problema del trabajo, y reseñar cómo se ha buscado resolverlo. Seguidamente, se deben describir los pasos realizados en la investigación (si la hubo) y los resultados obtenidos. Además, deben consignarse los aspectos del trabajo que tienen mayor relevancia, así como los que no han sido tratados en profundidad.

Finalmente, suele incluirse una suerte de breve reflexión sobre el trabajo, cuya propia conclusión permita resaltar cómo los distintos elementos del escrito se entrelazan.

Tipos de conclusiones para trabajos académicos

No existe un único formato para las conclusiones de trabajos académicos. Dependiendo del tipo de trabajo, puedes optar por uno u otro. Recuerda que todas ellas deben amoldarse a los cánones de la redacción académica. En otras palabras, mantener un tono objetivo y estar justificadas (o ser justificables).

Algunos modelos de conclusiones de trabajos académicos son:

  • De recomendación: Ofrece una reflexión sobre la manera en que se realizó la investigación expuesta (de haber una) o del problema trabajado. De esta, se derivarán (siempre dentro de la conclusión) recomendaciones sobre cómo abordar o considerar un tema.
  • De resumen: Presenta una recapitulación de los puntos claves, para luego condensarlos en vistas del total del trabajo.
  • Personal: Pese a transmitir la perspectiva del autor, no equivale a una mera opinión subjetiva, en tanto puede ser fundamentada. Los postulados de este tipo de conclusiones son comprobables y, por lo tanto, objetivamente válidos.
  • Lógica-formal: Recupera las premisas trabajadas, y especifica cómo se las puede comprobar mediante métodos de razonamiento clásicos.
  • Teórica: Propone futuras ampliaciones del trabajo realizado, en base a la profundización en nuevos conocimientos. En consecuencia, permite que se resalte la importancia adjudicada al tema o problema de investigación.

En todo caso, la adopción de estos modelos no debe causar que se esquive el objetivo principal de toda conclusión de un trabajo: finalizarlo.

¿Cómo escribir las conclusiones de tus trabajos?

No es necesario decirlo (pero lo decimos igual): para redactar la conclusión de un trabajo académico el primer paso es sentarse y escribir. 

¿Escribir qué? Haz un listado de aquellos puntos y ejes centrales para tu trabajo. Incluye los resultados que alcanzaste y tu análisis de ellos. Luego, establece cómo los ítems de tu lista se relacionan entre sí. Si lo prefieres, puedes armar un mapa conceptual con ellos para tenerlo claro.

Acto seguido, descansa, deja que tu cerebro se airee. Cuando sientas que tu lucidez ha alcanzado un pico, lee el cuerpo de tu trabajo. Ve añadiendo notas y modificaciones a tu listado o mapa.

En base a esto, haz un primer borrador de las conclusiones de tu trabajo. Intenta que sea breve y conciso, sin exagerar. Si no lo logras, no te preocupes ¡más adelante lo corregirás! Vuelve a descansar.

Conclusiones de un trabajo

Una vez que tu cerebro se haya recuperado, relee el trabajo e incluye, en esta lectura, el borrador de la conclusión. Haz los cambios que creas necesarios y, de un momento a otro, habrás terminado con las conclusiones de tu trabajo.

¿Problemas para escribir las conclusiones de tu trabajo académico?

Debes escribir las conclusiones de tu trabajo académico, pero no dejas de procrastinar esa tarea. No es una pregunta: es un hecho. Todos alguna vez estuvimos en ese lugar.

Quizás sea por causas tan directas como la falta de tiempo, o generales, como el miedo a cerrar etapas. Tal vez, simplemente no tienes la energía suficiente para hacerlo después de redactar el resto del trabajo.

Claro que hay un problema (y no es menor). Las conclusiones son parte de la estructura de un trabajo académico. Por lo tanto, sin ellas, no tendrás tu trabajo terminado, con todo lo que esto implica.

Lo creas o no, hay una solución para esos momentos donde los trabajos académicos se vuelven una historia sin fin: nosotros, Tu TFM.

Te ayudamos a concluir tus trabajos académicos

Cuando no puedas ver la luz al final del túnel, abrimos un boquete que te ilumine el día. En Tu TFM nuestra meta es acompañarte en la redacción de tus trabajos académicos, desde sus orígenes hasta su conclusión. 

Brindamos una amplia gama de servicios que se adaptan a tus necesidades. Ya sea que necesites elegir el tema de una investigación, o únicamente redactar las conclusiones de un trabajo y corregirlo, podemos ayudarte.

Damos presupuestos personalizados, dependiendo de los requisitos de tu trabajo. Además, trabajamos por entregas programadas de antemano, de manera que puedas introducir las modificaciones que desees y recibir tu trabajo terminado en tiempo y forma.

Empleamos a profesionales de áreas diversas, más allá de la redacción académica. Por lo tanto, no asignamos un proyecto recibido más que a aquellos de quienes sabemos que pueden llevarlos adelante del mejor modo. Por si esto fuera poco, contamos con Turnitin, uno de los mejores detectores de plagio existentes. Así, podremos garantizarte un trabajo de calidad, completamente original.

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Introducción de un trabajo

¿Cómo hacer la introducción de un trabajo de investigación?

Siempre es más difícil dar el primer paso. Por eso, escribir la introducción de un trabajo académico puede parecerte imposible ¡con toda justificación! Encuentra en este post los trucos para comenzar a redactar ese trabajo de investigación que tienes ya planificado, pero no consigues empezar.

¿Qué es, y qué debe tener la introducción de un trabajo académico?

La introducción de un trabajo es aquel segmento que sigue al resumen del texto, en el caso de que lo haya. Como su nombre lo dice, este fragmento “introduce” al lector en el documento, en más de un sentido.

Con la introducción, al autor se le presenta una primera oportunidad de dirigirse a su público. Dependiendo del texto académico y del tipo de investigación en cuestión, el modelo que deberá seguir una introducción varía. Sin embargo, hay ciertos componentes que se deben mantener.

¿Qué incluye la introducción de un trabajo?

Si tomamos el término “introducir” en el sentido de “establecer”, la introducción de un trabajo presenta al lector una primera impresión de los contenidos del documento. En otras palabras, una introducción se ocupa de fijar cómo será el trabajo del que es comienzo.

Por lo tanto, este segmento debe mencionar de manera clara y concisa cuáles son:

  • El tema del trabajo y el problema a investigar.
  • Cuáles son los objetivos del trabajo.
  • Las justificaciones que guían el proyecto.
  • El marco teórico contemplado.
  • La metodología empleada, así como el corpus o la población investigada.
  • Los documentos consultados, o los que sean parte del estado del arte.

El orden de estos componentes puede variar. Sin embargo (a menos que en los requisitos del escrito se especifique lo contrario) te recomendamos que no dejes de incluirlos.

La introducción de un trabajo debe buscar que quien lo lea adquiera las bases necesarias para abordar el proyecto de investigación, desarrollado en el texto. Por lo tanto, lo ideal es que, con solo leerla, se pueda tener una idea general de la estructura y el contenido del trabajo.

Específicamente, la introducción ofrece un paneo del trabajo que se leerá. En consecuencia, es imperativo que no se desarrollen los elementos del trabajo más allá del mínimo necesario. Luego se los expandirá en sus correspondientes secciones, dentro del cuerpo textual, con lo que sería redundante.

¿Cómo modificar la introducción de un trabajo?

Mencionamos más arriba que, dependiendo del tipo de texto académico que escribas, podrás modificar la estructura de su introducción. No sólo en lo que refiere a los componentes del documento que habrás de reseñar, sino también en su presentación.

Ten en cuenta que los elementos de un proyecto de investigación se relacionan de manera orgánica. Por lo tanto, sobre cada uno de estos ejes podrás expandirte a los restantes componentes de la introducción.

Algunas variaciones sobre la introducción de tu trabajo académico

En investigaciones realizadas a partir de trabajos de campo propios, una posibilidad es que la introducción se escriba presentando la perspectiva del autor. Compartir la experiencia personal no solo brinda validez al escrito, sino que presenta al lector la mentalidad desde la que se produjo el texto.

Cuando falte lo experiencial, la perspectiva que guio el desarrollo del proyecto de investigación puede estar sustentada mediante argumentos elaborados con esa finalidad. También se deberá argumentar a favor de la importancia aducida al tema, en tanto presentar el propio interés en él no será una opción que la valide.

Por otra parte, el trabajo puede ser introducido desde una reseña histórica del tema investigado, o desde un abordaje temático que progresivamente se especifique. Los restantes elementos de la introducción habrán de figurar a continuación, de manera en extremo sintética.

El desarrollo del tema permite justificar la importancia que se le otorga. Asimismo, introduce al lector en las problemáticas que lo atraviesan y el enfoque que se le dará. De este modo, resulta ideal cuando se estudie temas poco conocidos o de los que se quiere destacar un aspecto en particular.

Si el tema es atípico, otra opción es hacer foco en los conceptos trabajados y presentarlos en la introducción, a la manera de un glosario. Así, se podrá desembocar en la introducción del tema en general, y derivar a las restantes partes de la introducción.

Una última opción para variar en el esquema sobre el cual desarrollar la introducción de un trabajo, es priorizar la metodología utilizada. Esto refiere tanto al tipo de trabajo, como a los medios por los cuales se llevó adelante la investigación.

Lo que debes lograr (o buscar) con la introducción de tu trabajo

Sin querer queriendo, hemos desarrollado en el apartado anterior cuál será el primer objetivo de toda introducción: presentar al lector el trabajo que leerá.

Por una parte, tal presentación comprende la reseña de los elementos sobre los que el escrito se desarrolla. Por otra, su posición dentro de los marcos generales del tema y la teoría con las que trabaja.

Al contrario, de tomarse a “introducir” con el sentido de “meter adentro”, la introducción a un trabajo, se obtiene su segunda finalidad.

La introducción debe, literalmente, introducir al lector en el trabajo: impulsarlo a leerlo, engancharlo. Al igual que una trampa bien diseñada, debe hacer que quien lo lea se encaje en el trabajo, sin poder dejarlo hasta el final. 

No debes nunca olvidar que una introducción constituye una de las primeras impresiones de tu proyecto. Son estas (y no las que surjan a medio camino) las que determinarán la predisposición de sus lectores hacia él.

Cómo comenzar a redactar la introducción de un trabajo académico

No presupongas que la introducción debe ser lo primero que escribas de tu trabajo. Tampoco que, una vez escrita, nunca la modificarás. Si tienes dificultades a la hora de sentarte a redactar la introducción de tu trabajo académico, aquí hay algunos trucos que puedes implementar:

  • Trabaja sobre lo que ya tienes. Un primer borrador de tu introducción puede ser el boceto que hagas del esquema de tu trabajo de investigación, incluso si es tan solo un diagrama con palabras sueltas.
  • Intenta explicar tu trabajo a alguien que no sepa nada de él. Imagina que presentas de manera simple y concisa tu proyecto de investigación. Si lo pones por escrito, tendrás el esqueleto de tu introducción.
  • Déjala para el final. Tu introducción puede servir para guiarte a medida que avanzas con tu trabajo. Sin embargo, si no sabes cómo redactarla no dejes que trabe tu escritura. Prioriza la continuación de tu trabajo. Las ideas necesitan aire para surgir. 

Estratagemas que no son 4 x 4

A la hora de redactar un trabajo académico, son demasiados los factores que inciden en su desarrollo. Aquellos que lo apresuran, son particulares para cada quien. Sobre los que lo dificultan, podemos adivinar algunos: 

  • Tus tiempos, que cada año se acortan un poco más. 
  • Las obligaciones que se adueñan del flujo de tus pensamientos y hacen que sospeches que tienes TDAH. 
  • El calentamiento global, que te preocupa y, además, te obliga a soñar con un viaje al Polo Sur o a la playa. 
  • Tu tutor, que no puede estar a tu entera disposición (porque, bueno, también es humano).
  • La vida social que, para no perder la cordura, te es imposible abandonar.
  • El agotamiento crónico que sufres desde que entraste a estudiar (y ni hablar de si trabajas y estudias a la vez).

Ya te dimos algunos trucos para empezar a redactar la introducción de tu trabajo de investigación. Lamentamos decirte que no son suficientes para cubrir todas las situaciones que pueden impedirte terminarla, apenas los bloqueos.

Introducción de un trabajo

Sin embargo, no desesperes: hay una solución que tenemos y que sí se adapta a la mayoría de las dificultades que puedan surgirte a la hora de redactar la introducción de un trabajo de investigación y más.

Te ayudamos a terminar tu trabajo académico

Si debes entregar un trabajo de investigación que, pese a todos tus deseos, no puedes redactar, en Tu TFM estamos preparados para cubrir tus necesidades.

Somos una empresa dedicada a la redacción de textos académicos. Nuestros profesionales son especialistas en áreas diversas, de manera que cada uno se ocupe de los trabajos cuyos temas mejor conoce.

Ofrecemos un servicio de calidad, enteramente confidencial y libre de plagio, gracias al uso de Turnitin (de los mejores sistemas de control de plagio existentes).

Trabajamos, además, por entregas, a fin de asegurarnos tu conformidad con el proceso de redacción.

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la monografía

¿Qué es la monografía? Tipos y características

Existen varias formas de escribir a la hora de presentar un proyecto universitario de investigación.  En este sentido, la monografía es sumamente válida. En este artículo te contaremos los aspectos generales y compartidos de este tipo de escrito.

Monografía: ¿qué es?

Primeramente, podemos decir que, la monografía es una exposición explicativa de una temática o de una disciplina específica. En ella, los temas se tratan de manera reducida.  Esto es, una visión delimitada de un recorte de información sobre el cual debe girar el desarrollo de tu escritura.

Lo siguiente que podemos decir es que, su objetivo principal es lograr el avance de un determinado conocimiento. Esto último se logra a partir del análisis de la información reunida por parte del autor. No debe confundirse con un ensayo, el cual se basa en la propia interpretación del autor sobre un determinado tema. Tampoco debe equivocarse con un artículo científico o con una tesis, ya que estos últimos varían enormemente en su estructura y en la profundidad del análisis.

Tipos de monografía y principales características

la monografía

Existen diferentes tipos de monografía. La elección de cada tipo depende más que nada del área académica en la que te encuentres. Además, cada una tiene sus propias particularidades, las cuales iremos detallando a continuación.

Investigación 

Se trata del tipo de monografía en el cual se elige un tema poco desarrollado, o con potencial de indagación. Para ello, se debe realizar una investigación más profunda y detallada. La mayoría de los trabajos finales de cursos, maestrías, tesis y tesinas muchas veces optan por este tipo de proyecto, es por eso que suelen verse más a menudo.

Asimismo, esta opción es ideal para el desarrollo de actividades académicas y educativas de nivel superior. Esto comprende una investigación que dará cuenta del conocimiento reflexivo de un tema.

A partir de una investigación de campo podrás ir detallando en el documento las partes de tu trabajo. En el mismo puedes incluir los objetivos, las hipótesis y las metodologías que utilizaste para recolectar información. Además, es importante que dejes plasmadas tus observaciones personales y tus conclusiones a partir del resultado de la investigación.

Compilación

Es la mejor opción si tienes que hacer un análisis a partir de una compilación de autores. Es ideal para aquellos a quienes se les exija una reflexión crítica de la lectura de distintos libros o escritores. Intenta que tu opinión personal sea clara y que provenga del análisis preciso de la lectura.

Análisis de Experiencia

Este formato de monografía es ideal para aquellas carreras universitarias que requieran de algún tipo de práctica. En este tipo de escrito puedes exponer tus experiencias obtenidas sobre un determinado tema. Estas experiencias no requieren validez científica pero sí cierta coherencia y fundamentación teórica.

Aquí deberás poner en contraste el estudio de campo comprobable de tus prácticas, con el material bibliográfico que utilizaste. También puedes poner en tensión las hipótesis previas con las generadas a partir del proceso de investigación.

A partir de toda esta recopilación de información podrás ir describiendo las distintas etapas de tu indagación, hasta llegar a la síntesis en cuanto a los resultados que obtuviste.

Características compartidas por los tres tipos de monografía

la monografia

Lo más importante a tener en cuenta es que, cada monografía conlleva un proceso de planificación y desarrollo de la investigación. En este sentido, el trabajo tiene que estar dividido por partes. A continuación, te explicaremos cada una de sus partes.

Introducción

Es la primera parte de la monografía. En ella se debe resumir de manera precisa lo que vas a intentar abordar en la misma. Aquí debes intentar ser persuasivo y conciso para incitar a los lectores a leer tu trabajo. Además, realizar una buena introducción puede ser tu propia guía para enfocar el trabajo y no perder el eje principal de información.

Desarrollo

Avanzando en el tema, el desarrollo se considera como la parte más relevante del trabajo, ya que en este apartado debes plasmar todo el desarrollo del proyecto a través de argumentos fundamentados.

Aquí también entra la explicación sobre los instrumentos y métodos que utilizaste para acceder a datos. Es importante que no pierdas el hilo conductor del tema elegido. Además, debes seguir al pie de la letra lo informado en la introducción.

Conclusión

Por último, la conclusión es el apartado final y requiere de cierta claridad y coherencia. Sirve para resumir las hipótesis previas a la investigación con los resultados en cuanto a objetivos planteados. Es fundamental que para su redacción te concentres en los objetivos delimitados al principio en la introducción

Planificación del proyecto

Como cualquier trabajo de rigor académico, la monografía requiere de una planificación de la investigación y una ejecución de la misma.

Al momento de inclinarte por este tipo de escrito, es necesario que te decidas por un tipo o por otro. Te recomendamos que esta elección sea acorde al tipo de temática que elijas para desarrollar.

Además, es fundamental que tengas en cuenta algunos factores que te pueden ayudar en la organización de tu escrito. Puedes comenzar elaborando un esquema donde dejes en claro el tiempo y los horarios que tienes para la elaboración del proyecto. También puedes añadir las referencias de fuentes de información para no hacerte un lío con el material de estudio. 

Puedes continuar ideando y anotando los métodos que utilizarás para obtener datos empíricos o de campo, para finalizar con una posible fecha de entrega. Este plan de acción puede ser clave para guiarte durante todo el trabajo de tu monografía.

En TUTFM te ayudamos con tu monografía

Desde TUTFM podemos ayudarte con la monografía o con cualquier proyecto académico, ya que contamos con un grupo humano de expertos en cada área universitaria. Podemos brindarte un presupuesto sin cargo y a tu medida, dependiendo de la extensión y de los requisitos específicos de cada proyecto.

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Para finalizar, rellena el siguiente formulario con tus datos, los cuales tendrán estricta confidencialidad, para ser contactado por nuestros asesores. Tu título universitario está al alcance de tu mano con la ayuda de nuestros expertos.

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